Obesidad

En los Estados Unidos, el porcentaje de niños y adolescentes afectados por la obesidad ha aumentado más de tres veces desde la década de los setenta.1 Los datos del 2015 al 2016 muestran que en los Estados Unidos casi 1 de cada 5 niños en edad escolar y jóvenes de 6 a 19 años tiene obesidad.2
Muchos factores contribuyen a la obesidad infantil, entre ellos3-8:
- Factores genéticos.
- Metabolismo, la manera en que el cuerpo transforma los alimentos y el oxígeno en energía que puede usar.
- Comportamientos referentes a la alimentación y a la actividad física.
- Diseño y seguridad de la comunidad y el vecindario.
- Dormir poco.
- Eventos infantiles negativos.
Los factores genéticos no se pueden cambiar. Sin embargo, las personas y los lugares pueden desempeñar un papel al ayudar a los niños a lograr y a mantener un peso saludable. Los cambios en los entornos en donde los jóvenes pasan tiempo, como los entornos del hogar, las escuelas y la comunidad, pueden facilitar el acceso de los jóvenes a alimentos nutritivos y a actividad física. Las escuelas pueden adoptar políticas y prácticas que ayuden a los jóvenes a comer más frutas y verduras, consumir menos alimentos y bebidas con alto contenido de azúcar añadido o grasas sólidas, y aumentar diariamente minutos de actividad física.4,9-14 Estos tipos de programas y políticas durante y después de clases pueden ser eficaces en función de costos y hasta ahorrar dinero.12-14
Si desea más información sobre la obesidad infantil, consulte El peso saludable y la obesidad en niños y adolescentes.
Un enfoque integral es más eficaz para tratar la obesidad infantil en las escuelas, especialmente en el caso de los estudiantes de las escuelas primaria y secundaria media.1,2 Los científicos no saben mucho sobre cuáles enfoques de prevención de la obesidad en la escuela son eficaces para los adolescentes.1,2 Un enfoque integral significa abordar la nutrición y la actividad física en las escuelas e involucrar a los padres, a los cuidadores y a otros miembros de la comunidad (como pediatras, proveedores de programas después de clases). Este tipo de enfoque tiene como objetivo apoyar la salud y el bienestar de todos los estudiantes. No distingue a los estudiantes por su peso o por el tamaño de su cuerpo. Para no avergonzar o abochornar a los estudiantes, las escuelas no deben enfatizar la apariencia física ni reforzar estereotipos negativos sobre la obesidad.3